La TAPADERA y su Organización

corrupcion_01En esta sección, trataremos de desmontar “la tela de araña” que se ha realizado en torno a los negocios de la familia Amat.

Iremos relacionando y desgranando, uno a uno, aquellos órganos sociales que, compartidos en las sociedades de la familia, han ido introduciéndose en el ámbito de la administración pública, con puestos o cargos institucionales sucesorios, heredados de unos a otros, como si de una empresa mas se tratase.

Igualmente veremos las relaciones ínter societarias, en cada uno de los casos. Intentaremos dejar constancia clara de ello, mediante esquemas que, nos demostraran, como las relaciones societarias han sido compartidas con unos objetivos, perfectamente definidos y con los que se pretende el CONTROL de algunos organismos e instituciones publicas, medios de comunicación y, al mismo tiempo, la influencia en determinadas entidades financieras, negocios etc.

Estoy totalmente seguro que, Vds., aquellos que desconocían estas cuestiones, se van a quedar “SORPRENDIDOS” muy especialmente, en algunos casos muy concretos donde, se hace necesaria la intervención de los dos partidos políticos mayoritarios, PSOE y PP.

Los negocios, la trama, la tela de araña tejida, estaban perfectamente organizada y, aunque algunos creamos que se ha puesto al descubierto en su totalidad, caeríamos en un craso error ya que, hasta nuestros días el funcionamiento, sigue siendo el mismo e intentándose afianzar más, aun si se puede, en la estructura de nuestra sociedad y en los órganos de control y gestión de las instituciones.
Algunos, a partir de este preciso instante, empezaran a comprender ¿Por qué, algunos medios de comunicación han estado y siguen callados hasta nuestros días, a sabiendas, en la mayoría de los casos, de todo lo que aquí les cuento, fundamentalmente por que, algunos, han sido participes, de forma directa o indirecta o a través de sus órganos de gestión, en la trama “TAPADERA”.

Espero que sea de vuestro interés y sugiero su lectura ya que, verdaderamente, así es como FUNCIONAN.

 

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11 pensamientos en “La TAPADERA y su Organización

  1. Fantástico documento!, mi más sincera enorabuena, te animo para que sigas con mucha fuerza en tu empeño, que lastima que el poder judicial mire para otro lado (recuerdo alguna operación en la que a magistrados de la Audiencia Provincial de Almería se les sobrevaloraban sus vehículos viejos al entregarlos en Surponiente SA a la hora de adquirir vehículos nuevos a los cuales también se les aplicaban unos descuentos que no estaban al alcance de cualquier ciudadano de la calle)
    .

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    • No es de extrañar que en una provincia como la nuestra, después de 20 años “mangoneando” los mismos, estos puedan llegar a ciertos poderes fácticos y a base de prebendas y otros componentes, mantengan intacto su estatus pero, es la pura y dura realidad.
      Jaco, continuaremos mientras nos dejen y no nos quiten del medio.

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  2. Enhorabuena por el Blog.
    Como decía D. Francisco de Quevedo:

    Francisco de Quevedo
    (1580–1645)

    No he de callar, por más que con el dedo,
    Ya tocando la boca, ya la frente,
    Me representes o silencio o miedo.

    ¿No ha de haber un espíritu valiente?
    ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
    ¿Nunca se ha de decir lo que se siente?

    Hoy sin miedo que libre escandalice
    Puede hablar el ingenio, asegurado
    De que mayor poder le atemorice.

    En otros siglos pudo ser pecado
    Severo estudio y la verdad desnuda,
    Y romper el silencio el bien amado.

    Pues sepa quien lo niega y quien lo duda
    Que es lengua la verdad de Dios severo
    Y la lengua de Dios nunca fue muda.

    Son la verdad y Dios, Dios verdadero:
    Ni eternidad divina los separa,
    Ni de los dos alguno fue primero.

    Si Dios a la verdad se adelantara,
    Siendo verdad, que rabría de ser hubiera
    Verdad, antes que fuera y empezara.

    La justicia de Dios es verdadera,
    Y la misericordia, y todo cuanto
    Es Dios es la verdad siempre severa.

    Señor Excelentísimo, mi llanto
    Ya no consiente márgenes ni orillas:
    Inundación será la de mi canto:

    Veránse sumergidas mis mejillas,
    La vista por dos urnas derramada
    Sobre el sepulcro de las dos Castillas.

    Yace aquella virtud desaliñada
    Que fue, si menos rica, más temida,
    En vanidad y en ocio sepultada.

    Y aquella libertad esclarecida
    Que donde supo hallar honrada muerte
    Nunca quiso tener más larga vida.

    Y pródiga del alma, nación fuerte
    Contaba en las afrentas de los años
    Envejecer en brazos de la suerte.

    La dilación del tiempo, y los engaños
    Del paso de las horas y del día
    Impaciente acusaba a los extraños.

    Nadie contaba cuánta edad vivía,
    Sino de qué manera: sola una hora
    Lograba con afán su valentía.

    La robusta virtud era señora,
    Y sola dominaba al pueblo rudo:
    Edad, si mal hablada, vencedora.

    El temor de la mano daba escudo
    Al corazón, que, en ella confiado,
    Todas las armas despreció desnudo.

    Multiplicó en escuadras un soldado
    Su honor precioso, en ánimo valiente,
    De sola honesta obligación armado.

    Y debajo del Sol aquella gente,
    Si no más descansado, a más honroso
    Sueño entregó los ojos, no la mente.

    Hilaba la mujer para su esposo
    La mortaja primero que el vestido;
    Menos le vio galán que peligroso,

    Acompañaba el lado del marido
    Más veces en la hueste que en la cama;
    Sano le aventuró, vengóle herido.

    Todas matronas y ninguna dama,
    Que nombres del halago cortesano
    No admitió lo severo de su fama.

    Derramado y sonoro el Oceáno
    Era divorcio de las ricas minas
    Que volaron la paz del pecho humano.

    Ni les trajo costumbres peregrinas
    El áspero dinero, ni el Oriente
    Compró la honestidad con piedras finas.

    Joya fue la virtud pura y ardiente;
    Gala en merecimiento y alabanza;
    Sólo se codiciaba lo decente.

    No de la pluma dependió la lanza,
    Ni el cántabro con cajas y tinteros
    Hizo el campo heredad, sino matanza.

    Y España con legítimos dineros,
    No amartelaba el crédito a Liguria;
    Más quiso los turbantes que los ceros.

    Menos fuera la pérdida y la injuria
    Si se volvieran Muzas los asientos,
    Cuanto es peor la usura que la furia.

    Caducaban las aves en los vientos,
    Y espiraba decrépito el venado:
    Grande vejez duró en los elementos.

    Que el vientre entonces, bien disciplinado,
    Buscó satisfacción y no hartura,
    Y estaba la garganta sin pecado.

    Del mayor infanzón de aquella pura
    República de grandes hombres, era
    Una vaca sustento y armadura.

    No había venido al gusto lisonjera
    La pimienta arrugada, ni del clavo
    La adulación fragante forastera.

    Carnero y vaca fue principio y cabo,
    Y con rojos pimientos y ajos duros
    Tan bien como el señor comió el esclavo.

    Bebió la sed los arroyuelos puros;
    Después mostraron del carquesio a Baco
    El camino los brindis mal seguros.

    El rostro macilento, el cuerpo flaco,
    Eran recuerdo del trabajo honroso,
    Y honra y provecho andaban en un saco.

    Pudo sin don un español velloso
    Llamar a los tudescos bacanales,
    Y al holandés hereje y alevoso.

    Pudo acusar los celos desiguales
    Al italiano; y hoy de muchos modos
    Somos copias, si son originales.

    Las descendencias gastan muchos godos;
    Todos blasonan, nadie los imita,
    Y no son sucesores, sino apodos.

    Vino el betún precioso que vomita
    La ballena o la espuma de las olas,
    Que el vicio, no el olor, nos acredita.

    Y quedaron las huestes españolas
    Bien perfumadas, pero mal regidas,
    Y alhajas las que fueron pieles solas.

    Estaban las locuras mal vestidas,
    Y aún no se hartaba de buriel y lana
    La vanidad de hembras presumidas.

    A la seda pomposa siciliana,
    Que manchó ardiente múrice, el romano
    Y el oro hicieron áspera y tirana.

    Nunca al duro español supo el gusano
    Persuadir que vistiese su mortaja,
    Intercediendo el Can por el verano.

    Hoy desprecia el honor al que trabaja,
    Y entonces fue el trabajo ejecutoria,
    Y el vicio gradüó la gente baja.

    Pretende el alentado joven gloria
    Por dejar la vacada sin marido,
    Y de Ceres ofende la memoria.

    Un animal a la labor nacido
    De paciencia preciosa a los mortales,
    Que a Jove fue disfraz y fue vestido;

    Que un tiempo endureció manos reales,
    Y detrás de él los cónsules gimieron,
    Y rumia luz en campos celestiales,

    ¿Por cuál enemistad se persuadieron
    A que su apocamiento fuese hazaña,
    Y a mieses tan grande ofensa hicieron?

    ¡Qué cosa es ver un infanzón de España
    Abreviado en la silla a la jineta,
    Y gastar un caballo en una caña!

    Que la niñez al gallo le acometa
    Con semejante munición apruebo;
    Mas no la edad madura y la perfeta.

    Ejercite sus fuerzas el mancebo
    En frentes de escuadrones, no en la frente
    Del padre hermoso del armento nuevo.

    El trompeta le llame diligente,
    Dando fuerza de ley al viento vano,
    Y al son esté el ejército obediente.

    ¡Con cuánta majestad llena la mano
    La pica, y el mosquete carga el hombro,
    Del que se atreve a ser buen castellano!

    Con asco entre las otras gentes nombro
    Al que de su persona, sin decoro,
    Antes quiere dar nota que no asombro.

    Jineta y caña son contagio moro;
    Restitúyanse justas y torneos,
    Y hagan paces las capas con el toro.

    Pasadnos vos de juegos a trofeos;
    Que sólo grande rey y buen privado
    Pueden ejecutar estos deseos.

    Vos, que hacéis repetir siglo pasado
    Con desembarazarnos las personas
    Y sacar a los miembros de cuidado,

    Vos disteis libertad con las valonas,
    Para que sean corteses las cabezas,
    Desnudando el enfado a las coronas;

    Y, pues vos enmendasteis las cortezas,
    Dad a la mayor parte medicina:
    Vuélvanse los tablados fortalezas.

    Que la cortés estrella que os inclina
    A privar sin intento y sin venganza,
    Milagro que a la envidia desatina.

    Tiene por sola bienaventuranza
    El reconocimiento temeroso,
    No presumida y ciega confianza.

    Pues os dio el ascendiente generoso
    Escudos, de armas y blasones llenos,
    Y por timbre el martirio glorioso,

    Mejores son por vos los que eran buenos
    Guzmanes, y la cumbre desdeñosa
    Os muestre a su pesar campos serenos.

    Lograd, señor, edad tan venturosa;
    Y cuando nuestras fuerzas examina
    Persecución unida y belicosa,

    La militar valiente disciplina
    Tenga más practicantes que la plaza:
    Descansen tela falsa y tela fina.

    Suceda a la marlota la coraza,
    Y si el Corpus con danzas no los pide,
    Velillos y oropel no hagan baza.

    El que en treinta lacayos los divide,
    Hace suerte en el toro y con un dedo
    La hace en él la vara que los mide.

    Mandadlo así, que aseguraros puedo
    Que habéis de restaurar más que Pelayo,
    Pues valdrá por ejércitos el miedo
    Y os verá el cielo administrar su rayo.

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    • Gracias y, considérate como en tú propia casa.
      La Vida y milagros de este ILUSTRE, Sr. de La Torre de JUAN ABAD, es como para que a uno se le pongan los pelos como escarpias. Las dichas y desdichas, mas estas ultimas, le llevaron, entre otras cuestiones y como consecuencia de uno de sus innumerables duelos, a huir a Sicilia.
      Tres años y medio pasó prisionero en la torre de Juan Abad, sin proceso ni cargo alguno en contra suya.
      Espero, por la cuenta que me trae, no pasar por la suerte del Sr. Quevedo aunque, con esta gentuza, todo es posible.

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    • Está claro que la Historia se repite y que las palabras huelgan pues está ya todo dicho, habrá que pasar a la acción? Parece que sí

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